Para la historia de la torre de Babel (9 a 12 años)
proponemos que consigáis o pidáis prestado un juego
de Jenga, ese que es una torre de bloques de madera que hay que ir quitando los
bloque de abajo y colocarlos arriba hasta que la torre pierde el equilibrio.
Cuando hayáis jugado un rato y la torre se haya caído un par de veces como
mínimo, proponedles hacer una reflexión sobre qué tiene que ver el juego
con la historia de esta semana. Dejadles que ellos se estrujen la cabeza y que
se expresen porque seguro que van a sacar alguna conclusión.
De todas formas,
vosotros podéis orientar su pensamiento: La estabilidad de la torre depende de la
estabilidad de todas las piezas, que estén bien asentadas unas sobre otras. Si
lo que queremos es hacer la torre más alta a costa de que se pierda
estabilidad, al final siempre termina cayendo. Cuanto más alta hagamos la torre
más estamos desafiando las leyes físicas del equilibrio y de la gravedad y
siempre llega un momento en que la torre se cae.
Si nosotros queremos sobresalir, tener éxito, ser famosos, ser mejores que
nadie sin tener en cuenta las leyes de Dios (amor a Dios y al prójimo que se
especifican en los diez mandamientos) al final no podremos ser felices y nos
derrumbaremos como personas. Pero si construimos sobre los cimientos firmes del
amor y no del egoísmo seremos más felices y más útiles a Dios y a las personas
que nos rodean.
Otras modalidades del juego:
Para los pequeños, de 6 a 9 años, podéis llegar a esa misma conclusión intentando hacer torres a partir de vasitos de plástico. Al principio, dejadles que ellos lo hagan como quieran. Luego les vais proponiendo que cambien la disposición de los vasos en la base de la torre y vayan viendo cómo, dependiendo de cómo coloquen los vasos, pueden hacer torres más altas o más pequeñas, más estables o más inestables. Les explicáis cómo Dios quiere que crezcamos con una base estable y para eso tenemos que aprender a obedecer y a confiar.
Otras modalidades del juego:
- Pueden prepararse preguntas sobre
la lección pegadas a la madera o numerar las maderas (cada número
corresponde a una pregunta, previamente elaboradas en un listado). Los niños
deben ir sacando las maderas y contestando las preguntas sin que se caiga la
torre.
- Cada niño que saque una madera,
sin que se caiga la torre, deberá explicar un motivo por el que cree que se
construyó la Torre de Babel. Al niño que se le derrumbe la
torre mencionará un motivo de porqué Dios hizo que los hombres hablaran
diferentes lenguas y no se entendieran entre ellos.
Otras modalidades del juego:
Todas las actividades anteriores pueden realizarse con cajas de cartón, vasitos de plástico u otros materiales que se puedan apilar y hacer una torre los suficientemente estable.