¿CUÁNDO PASARÁN ESTAS COSAS?
Os propongo una dinámica para reflexionar sobre las señales de la segunda venida de Jesús. Fijaos que no hablo de señales del fin del mundo. Debemos explicar a los chicos que la segunda venida de Jesús no será el fin del mundo sino el fin del pecado. La segunda venida de Jesús marcará el inicio de una nueva vida y de la recreación de un planeta Tierra restaurado.
En todo momento debéis tener claro cuál es el propósito de la profecía, según Jesús. Ver Juan 14: 29; Mateo 24: 33; Marcos 13: 29; Lucas 21: 31; Juan 16: 33.
No se trata de hacer especulaciones sobre acontecimientos históricos sino de confiar a pesar de las circunstancias. Lo importante es confiar, no las circunstancias.
Las advertencias de Jesús y otras señales que aparecen en otros libros de la Biblia se podrían asemejar a las señales de tráfico informativas y las de peligro. En España las señales de peligro son triangulares con el borde rojo. Podéis descargarlas aquí (por ejemplo): https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Señales_de_tráfico_de_peligro_de_España
Y las señales informativas o indicativas son rectangulares de color azul. Podéis descargarlas aquí (por ejemplo):
https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Señales_de_tráfico_de_indicación_de_España#Se.C3.B1ales_de_Indicaciones_Generales
La reflexión que podemos hacer es sobre qué debemos hacer con esa información. ¿Debemos conducir con miedo porque aparezca una señal de suelo deslizante? Cuando vemos esa señal, ¿el coche patinará?
Podéis plantear muchas más preguntas por el estilo con otras señales.
Concluiremos que la profecía también nos advierte de las cosas que pueden pasar si no ajustamos nuestra conducta a los peligros que nos acechan y que gracias a estas advertencias podemos evitarnos problemas. Es el caso de Jonás. Jonás recibió la advertencia de que Nínive sería destruida. Pero los ninivitas cambiaron su conducta y cambiaron las consecuencias de la profecía.
Otra reflexión que podemos hacer es comparar las señales de tráfico en España con las de otros países. La información suele ser la misma, pero cambia la forma de hacerlo. En América, por ejemplo, las señales de peligro o advertencia son en forma de rombo amarillo. Aquí os dejo algunas imágenes de señales de tráfico de Mexico, Colombia o Ecuador.

La información es muy parecida, pero la forma es distinta, la forma se adecúa a las circunstancias del país o de la cultura, o de las necesidades del tráfico en ese país. Por ejemplo, en España tenemos la señal de “peligro: animales sueltos” que puede ser:
En Nabibia las señales de animales sueltos pueden ser así:
En algunos países se considera necesario tener una señal de tráfico para marcar determinados lugares que en otros países no existen.
En Ecuador, por ejemplo, consideran necesario marcar los siguientes lugares con señales de tráfico.



(avistamiento de tortugas marinas, discoteca, karaoke, escalada en agua).
En España como mucho serían carteles publicitarios o de empresas.
La profecía también puede tener mucho más impacto en determinados lugares o tiempos históricos. En la Europa del año mil hubo un interés y a la vez un gran terror porque muchos predicadores decían que se acercaba el apocalipsis, el fin del mundo y todas las catástrofes asociadas a ello. En determinados ambientes ocurrió algo parecido al acercarse el año 2000 con mucho más interés sobre profecías (bíblicas y no bíblicas).
De la misma manera, por lo general, las personas que están sufriendo persecución, situaciones terribles, guerras… se aferran con más fuerza a las profecías que le dan la confianza en que algún día todo ese sufrimiento terminará y necesitan más pruebas para mantener esa confianza. Por eso es más fácil encontrar entre este grupo de personas gente más crédula ante teorías que explican que determinado acontecimiento histórico o contemporáneo es el cumplimiento exacto de la profecía.
Y recordad que (y repito el párrafo de arriba) debéis tener claro cuál es el propósito de la profecía, según Jesús. Ver Juan 14:29; Mateo 24:33; Marcos 13:29; Lucas 21:31; Juan 16:33. No se trata de hacer especulaciones sobre acontecimientos históricos sino de confiar a pesar de las circunstancias. Lo importante es confiar, no las circunstancias.